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Imagen del juego Wimmel-Memo de Rotraut Susanne Berner (Gerstenberg) |
Recuerdo que cuando
Ana Garralón me propuso relevarla en la tarea de asumir esta sección pensé que
necesitaría una base sólida. Así que hice una lista de cinco libros de cinco
maestros, quienes consideraba que podrían enseñarme cosas importantes. Uno de ellos
era Giulio Einaudi. Como era de esperar, no llegué a leerlo entonces. Lo hago
ahora, confieso que con cierto esfuerzo pues lo que esperaba del libro no se
corresponde exactamente con lo que éste es. Sin embargo, hallo entre sus
páginas sensatas enseñanzas. Por ejemplo, cuando afirma:
Si la edición es conocimiento de los hombres, la edición no es sólo relación cotidiana e intercambio con autores y colaboradores: es también viajar, es también la curiosidad de nuevos encuentros. Conocer a una persona nueva e inteligente es un acontecimiento extraordinario, no es cosa de todos los días. Yo tenía esta posibilidad y la aproveché, aunque lamento no haberlo hecho bastante. Eran mis grandes momentos de respiro, sentía el aire nuevo que penetraba, amalgamándose o no con mis ideales de trabajo. Un encuentro intelectual sorprendente, emocionante, es ya en cierto sentido una relación con un autor, con un posible autor. Cuando digo autor no pienso en nada sacralizado; no pienso en una figura mítica que el editor debe limitarse a descubrir, pulir y venerar como una piedra preciosa o una imagen santa. Pienso justamente en esa compleja trama de relaciones y encuentros en la cual las personas crecen, las ideas se intercambian, pienso en un gran trabajo recíproco, algo muy concreto y material. Pienso en ideologías y temperamentos incluso opuestos. Pienso en un catálogo que encuentra sus grandes articulaciones en algunos nombres que se convierten en símbolos, recorridos reconocibles y necesarios. (Giulio Einaudi en diálogo con Severino Cesari. Madrid: Anaya & Mario Muchik, 1994. pp. 203-204. Nueva edición Trama editorial)
Tuve la oportunidad
mientras que estuve en Educación y biblioteca de
experimentar en varias ocasiones ese acontecimiento extraordinario que
constituye conocer a una persona nueva e inteligente. Una de las que más me
marcó fue Armin Abmeier, el editor de Die Tollen Hefte, el testigo de Fluxus,
la pareja de Susanne Rotraut Berner, el apasionado coleccionista e inolvidable
conversador. Hace unos días me enteré a destiempo de que Armin había fallecido.
Hoy les dejo esta entrevista, titulada "El performance del editor" [la puedes descargar aquí], que formó parte del monográfico Autoeditamos o erramos, publicado en el número 168 de Educación y biblioteca [lo puedes descargar aquí]. Se trata de uno de los números de los que me siento más orgulloso. Allí también conseguiréis textos de Max, Wolf Erlbruch y Diego Moreno sobre el editor alemán, además de otras joyas.
Si os animáis a seguir las huellas de Armin Abmeier, un primer paso puede
ser hacerse con los libros concebidos por él que han sido traducidos
al español: Ratas de Wolf Erlbruch (Barbara Fiore), Secuela de una larguísimanota de rechazo de Charles Bukowski y Thomas M. Müller (Nórdica) y Un perro en el grabado de Durero titulado «El caballero, la muerte y el diablo» de Marco
Denevi y Max (Media Vaca). [Advierto que únicamente el de Media Vaca es fiel a las
características editoriales de la edición original desarrollada por Abmeier].
Otra posibilidad, es ir
a los dos libros que entonces Armin me recomendó encarecidamente leer, y que de hecho disfruté
mucho, A la casa del viento de Claire Goll (Pre-textos) y Krazy Kat de George Herriman.
Por último: podéis
complementar la entrevista que os dejé con esta otra realizada por Leroy Gutiérrez.
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Imagen del juego Wimmel-Memo de Rotraut Susanne Berner (Gerstenberg) |
Gustavo, ¡qué alegría tan grande volver a encontrarte por la red!
ResponderEliminarComo siempre es un gustazo leerte. Para mí fue un honor que me invitaras a participar en Educación y Biblioteca y me enorgullece enormemente ver mi nombre impreso en ella.
Un beso muy grande!!! :)