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Ilustración de Javier Zabala |
La imagen del viejo
Aristóteles charlando sobre lo humano y lo divino con sus discípulos mientras
caminaba plácidamente por los alrededores del templo de Apolo Licio poco tiene
que ver con la realidad histórica. Se trata de una visión idealizada poco fiel a
los hechos del pasado.
Aún hoy a los
seguidores del filósofo griego se les sigue llamando peripatéticos. A pesar de
que en la antigüedad este término no se limitaba a designar esta escuela sino
que también hacía referencia a “la conversación que se mantiene durante un
paseo”. Allí radica al parecer el origen de la confusión.
Si nos remitimos a la
etimología de la palabra encontramos que el prefijo ‘peri’ significa alrededor y el verbo ‘patein’, deambular mientras
que el sufijo ‘ico’ se refiere a algo así como relacionado con. Peripatético alude pues al ‘que deambula alrededor’.
Deambular alrededor
de la literatura infantil, de la ilustración, de la
infancia es lo que mueve mi trabajo y es el origen de esta Escuela Peripatética de
Literatura Infantil. Se trata de una actitud de observación, investigación y
reflexión que se hace desde fuera, al margen del trabajo editorial, de la
academia, de la promoción a la lectura, de las asociaciones del libro... No
porque no aprecie el trabajo de estas organizaciones y el indiscutible
valor de sus aportaciones sino,
más bien, porque son las aproximaciones indirectas, pausadas, sin objeto fijo las
que suelo sacarle más provecho y disfrutar más.
Propongo este blog
como un registro de talleres, cursos, artículos y reflexiones que tienen su
punto de partida o de llegada en encuentros, conversaciones y lecturas. Un
espacio, en definitiva, en el que se deambula e invita a deambular.
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