

El curso ya ha comenzado. La correspondencia cede el paso al encuentro. La palabra escrita a la conversación y al intercambio. Nuestro objetivo será volver al papel, recuperar la idea de corresponder, comunicar, comprender. Explicárselo, explicárnoslo.
Publicamos las últimas cartas previas. El lector advertirá que están inacabadas. No podía ser de otra manera.
***
De:
Gustavo Puerta Leisse
Asunto:
Almanaques con firma
Fecha:
8 de febrero de 2013 12:45:26 GMT+01:00
Para:
Grassa Toro
Rector,
rector.
Recuerde
que el almanaque por excelencia, el de los Maya, se elaboró en la muy tropical
península de Yucatán. Donde, claro está, la primavera y el otoño brillan por su
ausencia y las nociones de verano e invierno son radicalmente distintas a las
europeas. Y digo almanaque, que no calendario, por el valor añadido de
informaciones e historias de todo tipo que superan el mero registro temporal.
Sin
embargo, recupero de su correo un par de ideas: 1) el almanaque es un género
didáctico (y habrá que preguntarse qué entiende uno por didáctico) y 2)
sospecho que más que de la utilidad, el principio que dota de sentido al
almanaque es el provecho (y aquí vale la pena distinguir un término de otro,
entre una actitud de otra). Sólo frase al aire: la utilidad es al provecho, lo
que la ingeniería es a la sabiduría.
Uno
de los aspectos que más me sorprendieron cuando comencé a estudiar las
vanguardias históricas, y aún me sigue apasionando, es su interés por la
tradición y la cultura popular. Contrariamente a lo que muchas veces se piensa,
en la mayoría de los casos no se trató de una actitud de borrón y cuenta nueva
sino hubo toda una tarea de (re)construcción de un pasado y asimilación de
temas, motivos y géneros tradicionales. Como Ud. bien sabe, tanto el almanaque
como el calendario no fueron una excepción. Tendrá en mente a Alfred Jarry pero
también está el Almanaque del grupo Jinete azul, el promovido por el
ornitólogo, matemático y futuristal Velimir Khlebnikov (que me pongo a
investigar sobre él) o ese otro con el que también me he topado: Almanaque
literario 1935. Del que el librero pide 600€ y describe así:
Madrid, Editorial Plutarco, 1935, 16x22, 288 pp (OJO: faltan las 6 últimas hojas). manchita en esquina de 7 primeras hojas. Encuadernado en holandesa piel con nervios, tejuelos, hierros en lomera, no conserva cubierta. Todos los trabajos del almanaque son originales y escritos expresamente para éste. Textos de Ramón Gómez de la Serna, Guillermo de Torre, Juan Chabás, Max Aub, Francisco Ayala, Manuel Abril, María Zambrano, Antonio Espina, Bergamín, Domenchina, Borges, Benjamín Jarnes, Rivas Cherif, etc. Poemas inéditos de García Lorca: Gacela del mercado matutino, Gacela del amor con cien años, Casida de la mujer tendida, Casida de la muerte clara (Gacela de la huida). Ilustrado por Norah Borges, Angel Ferrant, Maruja Mallo, Santa Cruz y Vázquez Díaz. La mayor parte de los textos no han sido recogidos en parte alguna. Este almanaque constituye un documento fundamental sobre el estado de la vanguardia española en vísperas de la Guerra Civil.
Pensando
en esta nueva dirección, le planteo el problema de la poética del almanaque de
autor. ¿Qué puede aportar la apropiación de este género?, ¿qué parámetros hemos
de plantearnos en semejante empresa?
Hoy
es 8 de febrero día en que impactó en Pueblito de Allende un meteorito del que
todavía, 43 años después, se busca un trocito.
***
De:Grassa
Toro
Asunto:
Re: Almanaques con firma
Fecha:
8 de febrero de 2013 18:55:38 GMT+01:00
Para:
Gustavo
Puerta Leisse
Docto,
no
acierto a diferenciar entre utilidad y provecho. A propósito de diferencias,
caigo en la cuenta de que no aún no hemos convocado el humor ni el umor.
Leopoldo María Panero cita el umor sin h de Vaché dos o tres veces a lo largo
de la película El Desencanto. Un autor, si es por eso por lo que me pregunta,
puede escribir con umor. En un almanaque caben los dos.
Un
autor, si es por eso por lo que me pregunta, siempre aporta lo mismo: la
fragmentación de un universo, el pedacito de tarta que no se atraganta. Un
autor es un recortador, un perfilador, un reductor de cabezas, un jíbaro, un
tipo empeñado en volver finito lo infinito. No crea que la acumulación de
palabras tan desairadas implica un juicio negativo, estoy tratando de
responderle analíticamente, si es por eso por lo que me pregunta.
Hemos
avanzado, elegida la forma, el almanaque, quedamos a solas con la pregunta:
¿qué quiero contar? No sé si la respuesta, sea la que sea, tiene categoría de
poética, a veces creo que sí.
No
se le ocurra gastarse 600 euros en la reliquia; piense que cualquiera de esos
autores mencionados en la ficha del tendero, si tuvieran 600 euros, estarían
imprimiendo un nuevo almanaque (o de juerga).
El
calendario pataphysico celebra hoy, 14 gueules 140, la Natividad de San Julio
Verne, viajero sin moverse de casa. Un modelo (ahí tiene otra diferencia
¿modelos o ejemplos para nuestros almanaques?
Suyo,
Grassa
Toro
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