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lunes, 7 de noviembre de 2016

Postales para Oblit. 3. Picospelosplumas y el hombre pájaro


Piocpelosplumas y el hombre pájaro de Javier Sáez Castán. Madrid: SM, 200

Querida Oblit:
Centenarios y premios marcan nuestra agenda cultural… y editorial. He defendido muchas veces que España no tiene una oferta lo suficientemente madura ni un público lo suficientemente sólido para tener anualmente unos Premios Nacionales de literatura infantil ni de ilustración. Tampoco creo que estos galardones y celebraciones sean fieles indicadores de la calidad literaria y ni siquiera en la mayor parte de los casos sean capaces de suscitar el interés del niño o del joven. Dicho lo cual te confieso que me ha emocionado el Premio Nacional a Javier Sáez Castán. Uno de los ilustradores que más admiro, de los que más he aprendido y que tiene un don especial para interactuar con los chavales.
Picospelosplumas con otro editor, con otra editorial, en otro momento y, probablemente, en otro país se hubiese convertido en un personaje capaz de erigirse como una referencia y, por qué no, pasar de una generación a otra. Lamentablemente Javier solo llegó a publicar una de sus aventuras, a pesar de que tenía pensadas muchas otras. 
Me encanta este álbum, naif, inteligente, tan simple como complejo. Seguramente los de la serie del Pequeño Rey están mejor construidos y conseguidos (y espero que pasen a la posteridad), pero este desapercibido libro de Sáez Castán es sin lugar a dudas y, con pocos argumentos que lo respalden, mi favorito.

jueves, 18 de abril de 2013

¿Ha visto pasar un conejo corriendo por aquí?

© Javier Sáez Castán
Con las narraciones sucede igual que con muchas de las cosas que pasan día a día frente a nuestros ojos: su cotidianidad oculta el valor excepcional de su naturaleza. Por ejemplo, en el libro-álbum convergen una multitud de convenciones narrativas cuyo origen se remonta a distintos momentos históricos, que responden a variadas necesidades culturales, que facilitan la transmisión de nuevos planteamientos y que posibilitan la experimentación o puesta en cuestión de esas mismas reglas y motivos que rigen tanto su creación como su lectura.
Al contextualizar el libro-álbum en el seno de una tradición histórica tomamos consciencia de su carácter vivo; así como del hecho de que su poética es el resultado de un proceso colectivo de decantación, marcado tanto por sus transformaciones como por sus continuidades.
En este sentido, hablar de «La narración hoy» puede llevarnos a caer en el equívoco de creer que la narración actual es muy distinta de la precedente; a pensar que se trata de un proceso evolutivo en el que se avanza hacia “mejores” formas de narrar o a considerar que estos nuevos hallazgos sustituyen los medios asentados de contar.
Desde mi punto de vista, la importancia de la aparición de un libro-álbum que aporta un planteamiento “original” no se restringe a las posibilidades narrativas que esta nueva dirección abre. Éstas no pueden ser más que limitadas. Su valor más bien lo encuentro en el hecho de que esta innovación nos permite reparar en las convenciones que rigen el género. Reglas que, dicho sea de paso, no resultan fáciles de entrever ni aprehender.
No considero que haya un antes y un después de los libros de Javier Sáez Castán. Sí pienso, en cambio, que algunos de sus álbumes han transformado mi forma de aproximarme al género, me han replanteado viejos problemas y, sobre todo, tienen la virtud de interrogar a la realidad y a nuestros modelos de representación. Tomemos el ejemplo de El conejo más rápido del mundo (México: Océano, 2007). 

 Así comienza el artículo que he publicado en la revista Fuera [de] margen en un número dedicado a "La narración hoy en día". En ella Sophie van der Linden plantea el estado de la cuestión y le siguen una serie de artículos y entrevistas que se detienen a analizar el trabajo de creadores como Phakir Mohan Sen (por Anna Castagnoli), Oliver Douzou (por Adèle de Boucherville), Max (por Antonio Altarriba),  Benjamin Chaud y Bastien Vivès (por Philippe-Jean Catinchi), entre otros.
Recomiendo sinceramente la lectura de este monográfico. Nos invita a volver la mirada sobre nosotros mismos y preguntarnos qué tipo de álbumes estamos produciendo y por qué cuentan tan poco.